Navinews número 93 / Especial Amor entre las olas / 26 de enero de 2018.

 

Glamurosa, moderna y un lugar que hay que visitar por lo menos una vez en la vida. Dubái es un milagro de la arquitectura, una ciudad vertical que ha florecido en el desierto y uno de los mejores destinos para disfrutar del sol todo el año. Zocos y mercados tradicionales, los centros comerciales más grandes, parques temáticos… Desde el desierto hasta el mar, y del shopping al esquí, Dubái te ofrece todo lo que las ciudades modernas sólo pueden soñar.

 

 

De primera mano, deben empezar visitando el edificio más alto del mundo, de nombre Burj Khalifa. No encontrarás nada más majestuoso. Burj Khalifa tiene 828 metros de altura repartidos en 124 plantas, así que tendrás que subir a la cima para disfrutar de las impresionantes vistas… Sólo esto hace que valga la pena el viaje a Dubái. El recorrido turístico dura una hora y te permite subir y bajar, además de sacar tantas fotos como quieras de este horizonte de postal. ¡Será difícil volver a poner los pies en el suelo! La mejor hora para ir es al atardecer, porque podrás ver el panorama de día y de noche.

 

 

Si tu pareja y tú sienten la curiosidad de conocer más a fondo sobre el Islam, en el Centro para el Entendimiento Cultural Jeque Mohammed tendrán la oportunidad de saberlo todo. ¿Quieres saber por qué las mujeres llevan una abaya? ¿Cuánto tiempo pueden sobrevivir los camellos en el desierto? ¿Por qué los musulmanes se orientan hacia una dirección concreta para rezar? En este lugar encontrarán todas las respuestas. Así que no te sorprendas si vuelves a casa con muchísima más información y una visión más ajustada del mundo musulmán.

 El centro lo gestiona un hombre de los Emiratos que se casó con una europea y es un buen lugar para fomentar el entendimiento intercultural, como su nombre sugiere. ¿Hemos dicho ya que es un buen lugar para comer? Pues además de llenar el estómago, atrévete a preguntar si puedes subir al techo para admirar las vistas. Te pondrá la piel de gallina.

 

 

¿Buscan conocer el mundo salvaje y natural de esta región del mundo? Un safari en el desierto es una oportunidad de acercarte a cómo era la vida de los beduinos hace años. Deben asegurarse de que cuando se acabe la excursión los devuelvan a la ciudad, y también de si está previsto parar en algún lugar de camino y, especialmente, cuestionen si van a tener que pagar algún extra y qué tipo de comida les darán. Lo más habitual es que paseen en un coche todoterreno hasta un campamento de estilo tradicional en el que podrán comer algo. Pero si lo que quieren es aventura, apuesten por conducir sobre las dunas, ver halcones volar y soñar con aventuras en el desierto. Volver al campamento al atardecer es una experiencia mágica. Sentarse en la oscuridad con las estrellas brillando sobre tu cabeza es un pequeño placer.